RETROcediendo en el tiempo #140: Panic Restaurant (1992)

RETROcediendo en el tiempo #140: Panic Restaurant (1992)

El catálogo de NES es de lo más variopinto. Sobretodo si incluimos el catálogo japonés. Hay de todos los géneros y todos los colores. Sabéis que lo que más toco es plataformas y os he encontrado una joya olvidada que hoy en día si lo queréis original y completo con su caja vale lo mismo que un coche de segunda mano, sin exagerar.

 

Panic Restaurant (conocido como “Wanpaku Kokkun no Gourmet World” en Japón) llegó de la mano de Taito en 1992. Fue desarrollado por la empresa EIM y diseñado por Kenji Eno, el cual se ocuparía en un futuro próximo del diseño de la saga D, perteneciente al género de terror.

Debido a adaptarse a las exigencias de cada región y ser más cercano al público de esa zona, tuvo algunas modificaciones al salir del país nipón. El aspecto del chef protagonista tuvo una ligera modificación siendo más simpático e infantil y también cambió su nombre, de Kokkun a Cookie, y el del villano, de Hors d’Oeuvre a Ohdove. No sé qué pensáis vosotros, pero a mí Kokkun y Ohdove me suenan a nombre de pokémon. Ja, ja.

En la versión japonesa somos un niño. Se ve que viajamos mucho tiempo. ¿Las canas serán del trauma con los pollos? No podían faltar los niveles de nieve y hielo. ¡Ojo con lo que tienes arriba y con dónde pisas!

Debido a haber salido el mismo año que la consola sucesora, Super Nintendo Entertainment System (SNES), me da a mí que eso tiene que ver con que no haya sido tan famoso como otras entregas. Cuando mencionan a Taito, pensamos en Bubble Bobble y poco más. Y gracias a que existimos las páginas web de videojuegos retro como la nuestra es que tenemos acceso a conocer títulos como este… Aunque sea 30 años después de su lanzamiento. Más vale tarde que nunca, según dicen.

Ohdove ha tomado el control de la cocina de Cookie y todos los alimentos ahora tienen vida y están armando la de San Quintín ahí dentro. Nuestro chef se ve en la obligación de ir a por sus utensilios de cocina y luchar contra toda esa comida que está ahora en su contra, pasar triunfante sobre jefes de lo más variopintos -aún tengo pesadillas con los pollos al horno…- y llegar hasta Ohdove para darle su merecido y recuperar lo que es nuestro. Y, por supuesto, limpiar el caos armado fuera de cámara.

Seguro que no os esperáis los movimientos que se pueden hacer en este juego de NES de los 90’ típico de plataformas: golpear y saltar. Toda una innovación. ¡Sí, señor! Bromas a parte, lo particular y especial de este título son los enemigos y los jefes. En tu vida te habrías imaginado encontrarte un horno como el que tienes en tu cocina con pollos asados que te atacan como jefe. O contra un cucurucho de helado de fresa. ¡Pensaba que la fresa (el sabor) era buena gente! Ya no te puedes fiar de nadie. Es como enfrentarte a muerte contra tu mejor amigo o tu mascota. Con esto no puedo evitar recordar el Double Dragon, por ejemplo.

Como mejora de la experiencia, no nos enfrentamos todo el tiempo con las manos desnudas a los flanes sensuales y a las manzanas lloronas, entre otros. Disponemos de armas. Pero no se trata de unas armas cualquiera, no. Son utensilios de cocina, como un tenedor gigante que pincha a base de saltar o un cazo que nos ponemos en la cabeza y nos convierte en un beyblade. Mi arma favorita es el tenedor, con diferencia, a pesar de lo fácil que es perderlo por una mala maniobra nuestra. Lo bueno en porciones pequeñas sabe mejor.

Se supone que el malo es más infantil. A mí me da más miedo. Yo también sería feliz comiéndome el flan con ese señor tenedor. No mires abajo. No mires abajo. ¡Aprieta el culo y sigue adelante!

Los escenarios y la forma de actuar de los enemigos mientras viajamos por los restaurantes para encontrar a Ohdove me recuerda a Sonic the Hedgehog y a Kirby, pues los jefes son extraños, empieza todo muy bonito y luminoso, y según vamos avanzando hay zonas con cintas transportadoras, hielo, etcétera. Y porque Ohdove aparece volando al estilo Robotnik. ¿Vosotros con este juego tenéis nostalgia de alguno más? Me gustaría saberlo.

Y, por último, me gustaría recalcar la dificultad. Yo lo jugué mediante emulador en mi ordenador, ya que no tengo medios para jugarlo original actualmente -ni soy rica para pagar el pastón que piden los vendedores- y, no sé si es que juego muy mal -que es muy probable- o que de verdad tiene ese toque de dificultad que convierte el título en un reto. Es fácil conseguir vidas. Yo he llegado a tener unas 30 a la vez, pero es igual de fácil perderlas. Al fin y al cabo, siempre hay un poco de ensayo y error en estas entregas. El problema es que si pierdes todas las vidas, pierdes TODO el progreso. Yo no tuve tanta paciencia y jugué a base de guardar y cargar estados. Sino, en la vida lo hubiese terminado. Pero no se puede negar que es muy divertido luchar contra comida.

 

Mis conclusiones

Panic Restaurant es la ocasión perfecta para hablar sobre estrategias para mejorar nuestro negocio. Ohdove podría haber sacado algún producto estrella, organizar algo que le permita destacar y ser mejor que Cookie pero, en lugar de eso, sabotea su cocina. Por supuesto que si la competencia está fuera de combate los clientes irán a tu restaurante, pero si vuelve a abrir o aparece algún restaurante nuevo con potencial, perderás de nuevo la clientela. El camino fácil, a parte de hacerte ganar enemigos, solo sirve a corto plazo. Hay que pensar un plan que te ayude a marcar la diferencia y los clientes quieran ir. Hay que saber vivir con la competencia, ser diferente. De ese modo, habrá diferentes opciones donde elegir, pues cada persona tiene unos gustos y poderes económicos diferentes.

Hacía tiempo que no encontrábamos un juego diferente a lo que estamos acostumbrados a ver (aunque la diferencia realmente sean los sprites y poco más). De vez en cuando da gusto hallar este tipo de entregas y reirte con las muertes estúpidas que sufres por no saber qué deparará el siguiente escenario.

Espero poder encontrar alguno más pronto y traéroslo. Hay que preservar el pasado para enseñar nuestras raíces y que los peques sepan cómo era nuestra infancia. Al fin y al cabo, los videojuegos también son parte de la historia, de nuestra historia.

Si conocéis algún título pintoresco o entretenido y os apatece que le echemos un vistazo, lo pongamos a prueba y os comentemos nuestras impresiones, no dudéis en comentárnoslo por aquí o por redes sociales.

Laura Ginestar
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