Juego “malo”: Army of Two: The Devil’s Cartel

Buenas tardes, Relivers. Hoy vamos a hablar del nuevo Army Of Two, que siempre ha sido una saga machacada por la crítica y muchos jugadores, por dos razones: pertenece a EA, y ya conocemos todos la rabia hacia dicha empresa; y siempre ha competido directamente con una de las vacas sagradas de Xbox, la saga Gears Of War. Y cuando el pasado marzo GOW: Judgment y AoT: The Devil’s Cartel salieron a la venta, volvió a ocurrir. Pero una vez metemos el juego en la consola, las cosas son muy diferentes.

Ambos comparten dos características: los juegos están desarrollados por un estudio diferente al de sus sagas principales, y ambos incorporan toques arcade a su desarrollo. Pero donde la saga de Epic fracasa, Army Of Two acierta. Y es que la integración del motor Frostbite, el sistema de puntuación por muertes y el ritmo más frenético aún convierten a esta nueva entrega de Army Of Two en la mejor y más divertida de la saga.

Hay una historia, pero no tiene demasiada importancia. Simplemente se trata de una excusa para un festival de acción descerebrada y desenfrenada, miles de balas volando hacia todos lados, escenarios destruyéndose y montones de enemigos cayendo ante nosotros. En definitiva, diversión pura y dura.

The Devil’s Cartel es tanto para fans de la saga como para desconocedores de la misma. Los primeros podrían echarse para atrás por el cambio de protagonistas, pero una vez conozcamos a Alpha y Bravo y riamos con sus peleas, puyitas y discusiones, no echaremos de menos controlar a Salem y Ríos. Los segundos encontrarán uno de los juegos más divertidos de este año, arcade puro, sin complicaciones, una sorpresiva muestra de que aún prima la jugabilidad por encima de un bonito envoltorio técnico. 

Por desgracia es un juego con el que no se ha hecho justicia y que tiene algun pequeño bug y problemas de conexión en el online que por desgracia dudo que sean solucionados ya que EA cerraron Visceral Montreal, el estudio que hizo el juego, pero pese a todo ello espero que os animéis a disfrutar de esta joyita que rebosa diversión, de su genial modo cooperativo y de la adrenalina que nos ayuda a descargar. No es el juego del año, pero es uno de esos que se recuerdan con cariño, y que cuando se ve en la estantería nos hace pensar “vamos a echar otra partidita”. Y muchas veces eso es lo único que pedimos, ¿no?

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