Juego Retro: The Maze of Galius (MSX)

Este artículo debo empezarlo diciendo que sin duda es mi juego favorito, si si, como lo oís, mi juego favorito no se llama ni Halo ni Uncharted ni … es un juego que distribuyó Konami en 1987 para MSX ya hace más de 25 años. Yo lo conseguí en su formato de cartucho, desconozco si había otro formato pero eso le daba un valor añadido ya que muchos de mis juegos estaban en cassette y tardaban la friolera de 10 minutos o más en cargar, por no hablar de cuando no te cargaban, eso si que era tener paciencia.

Narrativamente el juego es pésimo, como la mayoría de aquella época, The Maze of Galius es la continuación del juego Knigtmare por lo que también es conocido por Knightmare II. El juego no tiene nada que ver con su predecesor que era un tipo shoot’em up donde nuestro protagonista, Popolon, debe recorrer el camino hasta conseguir liberar a su amada Afrodita del enemigo.

En esta ocasión debemos rescatar a nuestro hijo de las garras del mal y para ello debemos recorrer un enorme castillo buscando las puertas que nos permitirán adentrarnos en otros mundos, hasta 10 en total. El juego es una mezcla de plataformas y RPG, de hecho junto con el juego Legend of Zelda puede que nos encontremos con uno de los padres de éste género.

Desde el principio disponemos de dos personajes, Popolon y Afrodita, cada cual tiene unas habilidades diferentes que nos ayudaran a completar algunos de los puzzles que nos encontramos por el camino. También deberemos buscar objetos/armas que nos ayuden en nuestro viaje, dependiendo del mundo que accedamos puede que nos cueste avanzar si previamente no hemos buscado por el castillo algún objeto específico, de hecho había un mundo en concreto en el que los movimientos estaban invertidos, era muy gracioso sobre todo cuando te encontrabas a tu hermano jugando con el teclado al revés.

Cada mundo está regido por un jefe final pero no es tan fácil como avanzar para enfrentarte a él, debes invocarlo, y esto era otra de las cosas por las que me encanta este juego, en cada mundo existen varias tumbas que debes mirar con lupa (literalmente) para encontrar el nombre, una vez llegas al lugar indicado lo escribes en el teclado y tachan!!! aparece el jefe al que debes eliminar para conseguir la llave del siguiente mundo.

Guardar las partidas era bastante curioso, ibas donde un brujo donde te daba un password que era bastante largo y que debías escribir en una hoja y guardarla a buen recaudo si no querías sufrir algún disgusto, pero esto también tenía la parte positiva que en las revistas de juegos te decían cómo modificar ciertos parámetros para obtener munición, objetos o llegar al último mundo.

Este juego es una de las obras de arte de este mundo y debería ser obligatorio que todo el mundo que se considera un verdadero gamer lo juegue, además hace unos años hicieron un pequeño remake del juego con lo que los gráficos no duelen tanto al ojo. No tenéis excusa, ¡debéis jugarlo!

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