RETROcediendo en el tiempo #79: Rastan (1988)

Hay muchos videojuegos de Conan debido a que, en los años 80′, era un icono para los niños como lo era Superman si hablamos de cine. Hoy, en particular, vamos a hablar de la entrega para Sega Master System, «Rastan».

 

Originalmente, Rastan era un título para máquinas recreativas. Por motivo de su éxito, se decidió traer a las consolas domésticas. Entre todas las versiones, cabe destacar la de Sega Master System por ser la más fiel a la versión arcade -y por su adictiva música-.

Sega of America se ocupó de su distribución y el desarrollo estuvo a cargo de Taito Corporation. Pertenece al género hack and slash de plataformas con scroll lateral 2D. Tiene un total de 7 fases, una más que en su versión original, en las que tenemos un jefe final en cada una.

«Rastan, el bárbaro, debe salvar a Lograth del caos y vencer a todos los enemigos. Para ello, contará con una espada, su taparrabos, su melena -digna de pelo pantene- y sus músculos.»

Esta entrega es bastante completa de contenido, pues tenemos diversas armas que nos permiten cambiar nuestros atributos como, por ejemplo, incrementar nuestra fuerza. También contamos con variedad de enemigos, desde demonios hasta pirañas, haciendo referencia a las bestias que suelen aparecer en las películas de los bárbaros. Por otro lado, encontraremos objetos tanto en el nivel como al matar enemigos con los que podremos mejorar nuestra arma, entre otros beneficios.

Aunque no hay tiempo para terminar cada nivel, es decir, no es contrarreloj, sí se puede hacer de noche provocando que aparezcan murciélagos que nos harán la vida imposible. Además, durante las batallas contra los jefes nuestra vida irá bajando lentamente, pues se supone que el aire está envenenado. Aún así, encontraremos enemigos fáciles de vencer… Y otros no tanto.

Pero no todo es perfecto en este videojuego, ya que a la hora de saltar no sucede como en los títulos de plataformas a los que estamos acostumbrados en los que cuando saltamos nos podemos mover como queramos con el único límite del abasto del salto por nuestro tamaño. Cuando saltamos ya no podemos corregir nuestra trayectoria. Una vez le hemos dado a saltar en una dirección, para bien o para mal ese será nuestro camino.

En esta versión disponemos de tres continues si llegamos a morir. Para algunos -yo, por ejemplo- esto puede suponer un problema porque os puede costar llegar al final, y repetitivo si se os terminan. Pues bien. Hay un truco para poder conseguir continues infinitos. Es es siguiente: cuando iniciáis el juego, veréis que la pantalla de inicio es de color dorada. Si presionamos el botón del pad a la izquierda inclinado ligeramente hacia abajo (entre las 6 y las 9 en un reloj) ANTES de encender la consola y cuando está ya encendida presionamos los botones 1 y 2, la pantalla de inicio debería haber cambiado de color y nos saldrá el nombre de Rastan en azul. Si no ha sucedido, deberemos repetir hasta que tengamos éxito.

 

Mis conclusiones

Hoy me voy a centrar en el salto para la conclusión. Con Rastan y su manejo aprendemos que cuando decidimos subir a una zona, haya lo que haya, ese será nuestro destino. Es decir, antes de decantarnos por una decisión, hay que pensar bien las consecuencias que puede tener. Sé que existen los dichos «quien no arriesga no gana» y «hay que vivir cada día como si fuera el último», pero hay ciertas opciones que nunca tomaríamos. Como saltar con paracaídas sin seguridad, solo con el paracaídas, u obligarnos a estar bajo el agua más tiempo del que hemos conseguido como récord solo porque un amigo puede aguantar más. Cada uno tiene sus propias limitaciones y, aunque tenemos los mismos derechos, no todos podemos hacer lo mismo, por mucho que nos duela.

Tras esta reflexión con buena intención, os dejo con el longplay para que lo disfrutéis desde la seguridad de vuestro sillón.

 
https://www.youtube.com/watch?v=yRH4Xl9Q5Yk?rel=0

Laura Ginestar

Todos dicen que soy friki pero yo me considero más bien otaku. Me encanta Kingdom Hearts, el gore, el shoujo y Vocaloid. Pienso que la vida sin anime, libros de fantasía o videojuegos sería MUY aburrida. Gracias a que en casa tenía una NES y al anime que se televisaba he podido conocer este mundo en 2D. No tengo preferencias en consolas y, para mí, lo más importante en los juegos no es que tenga unos supergráficos sino una historia que te llegue al corazón.

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