RETROcediendo en el tiempo #128: Rygar. Legendary Warrior (1986)

Rygar, el guerrero legendario, el hombre del yoyó, el rey de su casa. Este hombre, que de la versión original a esta versión perdió el color durante la impresión gracias al toner de los chinos, es una de las joyas de las máquinas recreativas que solo los más valientes se atreven a jugarlo. ¿Eres uno de ellos?

 

Rygar nació un día, feliz para quien lo conoció y triste para él porque la fama agobia, del año 1986 de manos de Tecmo. Compañía que justamente ese año cambio a dicho nombre. Antes era conocido como Tehkan. Ese mismo año también abrió los ojitos Solomon’s Key, juego del que ya hablamos antes sobre su versión de NES, la cual formó parte de mi infancia.

Esta entrega, conocida en Japón como «Argos No Senshi – Legendary Warrior«, es un run and gun -se podría decir. Está difícil categorizar un yoyó- con plataformas frenético en el cual, como se te ocurra pararte a mirar una mosca pasar o el pelo que te molesta delante de la cara, al volver a mirar en la pantalla tendrás un infinidad, literalmente, de invitados sorpresa a tu fiesta de fin de curso. Disfrútalo *guiño perverso*

El juego tiene sus dos caras de la moneda. Por una parte te ayuda y, por la otra, te complica la existencia. La parte mala es que si intentas pasarte una fase con menos nivel del necesario, saldrán numerosos enemigos que no te lo pondrán nada fácil. Como intentar hacer la digestión de las lentejas de tu madre en verano. La parte buena es que entre nivel y nivel, cuando Rygar se para dentro del túnel junto a sus toneles de cerveza bien camuflados para que no le cojan bebiendo cuando está de servicio, mientras que canjea el tiempo restante y los puntos conseguidos para ir sumando en la puntuación total, aparece una estatua a su lado que te da pistas para saber los potenciadores y vidas extra que podremos encontrar en el siguiente nivel.

Algo sorprendente de este juego es que, aún con todos los enemigos en pantalla, siempre se veía una imagen fluida y los controles respondían perfectos. Muchos títulos de hoy en día querrían poder decir lo mismo.

A parte de esta entrega, Rygar cuenta con otra más reciente que fue publicada para Nintendo Wii y PlayStation 2 -esta última es la única que conozco y he tenido en mis manos-. Recibía el nombre de «Rygar: The Legendary Adventure» y, respetando la esencia original de escenarios, tipos de enemigos y el arma del protagonista, lo llevaron a otro nivel añadiendo puzzles a este, dejando un poco de lado el momento frenético en que intentas que aparezcan los menores enemigos posibles y pudiendo explorar más tranquilamente el mapa. Ambos títulos son muy buenos. Ya hablaremos de este más a fondo si queréis más adelante.

Rygar, el Guerrero Legendario, resurgió de entre los muertos para poner fin al tiránico reino de Ligar -hay demasiado ligoteo en el mundo-, un ser maligno vestido con un tanga muy molón y unas botas perfectas para darlo todo en la pista de baile, que se ha apoderado del planeta, la tierra de Argool, para conseguir sus propios fines malvados.

La principal y única arma de Rygar es el Diskarmor, el yoyó, el cual se mueve en todas las direcciones. También puede atacar con las manos, pero estas no son letales. Solo aturden al enemigo. Aunque sea la única arma, hay potenciadores que la mejoran o cambian sus características. Podemos mejorar el alcance, mejorar la potencia, disparar de forma vertical, ser inmunes, eliminar enemigos a base de saltar sobre ellos, destruir los enemigos en pantalla, aumentar el tiempo disponible para el nivel, y obtener vidas y puntos extra. Todo esto se adquiere mediante potenciadores y objetos que encontramos en nuestro camino.

¿Por qué se mueve dando saltitos? ¿¿Por qué??

A pesar de que la versión original cuenta con un total de 27 pantallas, esta versión tuvo que reducirlas a 23. Es el único cambio, a parte de la diferencia de imagen y sonido -estamos hablando de una Atari Lynx-, que sufre respecto a la entrega original. En la versión original, tenías la opción de continuar la partida al perder todas las vidas hasta llegar al nivel 21. A partir de esta fase, esa opción desaparecía y, si querías ver el final del juego, te tenías que marcar un buen run para ello. Y si esto os parece difícil, atentos a lo siguiente. Cuando se termina el tiempo (100 segundos), no morimos instantáneamente, pero nos perseguirá un pedrusco rojo flotante que es conocido como «la muerte«. Con mucha suerte, conseguirás escapar de él. Y cuidado con intentar deshacerte de él o esquivarle, pues se enfadará e irá todavía más rápido que antes según avanza. Rezaremos por ti, amigo.

Además del típico scroll horizontal, también tenemos algunos pasajes que se recorren en vertical en los cuales trepamos por una cuerda mientras matamos y/o huímos de los enemigos que se ponen en nuestro camino.

Así termina el juego

Lo único malo de este juego es que puede llegar a resultar monótono porque no hay bosses intermedios, solo uno al final. Cada cuatro niveles aparece un gigante de color azul, pero es muy sencillo de matar. A quien debéis temer es a los monstruos aéreos y a los que se suben unos encima de otros como si quisieran ser tan altos como la luna. Bueno, no es para tanto. Pero se apilan 4, uno encima de otro.

Ahora os pediré que vayáis al siguiente enlace para que os fijéis en un detalle: PINCHA AQUÍ. ¿Ya le habéis dado? Vale. Id abajo del todo después de leer lo que os interese para saber más del juego 😉 . Mirad el gameplay. Fijaos cuando la gente levanta a Rygar por los aires al final de la partida y gritan su nombre. Escuchadlo bien… No dicen su nombre; dicen «RASTAN«. ¿Os suena el nombre? Ejem… 

En fin, os dejamos en buenas manos con los Staryus y Scolipedes en la Rygar Edition. Disfrutad del gameplay:

https://www.youtube.com/watch?v=3nofdhw79PI?rel=0

RETROARCADE: Rygar Legendary Warrior

Laura Ginestar

Todos dicen que soy friki pero yo me considero más bien otaku. Me encanta Kingdom Hearts, el gore, el shoujo y Vocaloid. Pienso que la vida sin anime, libros de fantasía o videojuegos sería MUY aburrida. Gracias a que en casa tenía una NES y al anime que se televisaba he podido conocer este mundo en 2D. No tengo preferencias en consolas y, para mí, lo más importante en los juegos no es que tenga unos supergráficos sino una historia que te llegue al corazón.

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